domingo, 27 de abril de 2008

Idioma Español 1er año - La exposición

La exposición oral
La palabra y el pensamiento están íntimamente ligados. Si no somos capaces de expresar nuestras ideas o sentimientos, de conversar y de utilizar las palabras convenientemente para persuadir a los demás, nuestra vida y nuestras relaciones personales estarán muy limitadas.
LA EXPOSICIÓN ORAL INDIVIDUAL
La exposición oral individual es un acto de comunicación a través del cual una persona explica un tema a un auditorio. Esta exposición puede hacerse de forma directa o a través de la lectura de un texto redactado previamente.
Es frecuente este tipo de exposición en clases, conferencias, charlas y discursos.
¿Para qué sirve?
Este tipo de exposición se utiliza para compartir con los oyentes unos conocimientos o experiencias que pueden serles útiles para sus estudios, profesión o vida privada.
¿Cómo se prepara?
En toda exposición debe haber:
• documentación sobre el tema que se vaya a tratar, basada en la consulta de libros, periódicos, revistas, conversaciones, experiencias, etc.;
• organización y análisis de la información extraída;
• planificación de lo que se va a decir y de los materiales que se van a utilizar en la exposición;
• un esquema y una redacción adecuados.
Antes de componer el texto, será bueno reflexionar sobre la finalidad de la exposición, el espacio donde tendrá lugar esta y la clase de público que la escuchará.
El discurso debe ser fluido y claro, por lo que es necesario que el orador domine el uso de la palabra.
Si el discurso es leído, se habrá estructurado previamente en párrafos breves, separados entre sí. Cada párrafo contendrá una idea, cuyas palabras clave se habrán subrayado.
Estructura
El discurso debe tener tres partes:
• una presentación, que ha de ser breve, concisa, amena y sugerente, es decir, que provoque el interés del que escucha;
• el cuerpo de la exposición, en el que se explican con claridad estas ideas; primero, las principales, luego, las secundarias, evitando salirse del tema con divagaciones. La exposición puede ir complementada con materiales o recursos que la hagan más atractiva: anécdotas, ejemplos, transparencias, etc.
• una conclusión o final, síntesis o resumen de lo dicho.
En ocasiones, a la exposición le sigue un coloquio, en el que se da al público la posibilidad de intervenir.
LA EXPOSICIÓN ORAL COLECTIVA
En la exposición oral colectiva intervienen varias personas que expresan su opinión sobre un tema convenido previamente, mostrando en conjunto una gran diversidad de pareceres. En ocasiones la finalidad que se persigue es simplemente mostrar al oyente varios criterios o razonamientos en contraste; pero en otras lo que se pretende es que, a partir de estas diferencias, se establezca una discusión o controversia entre las personas reunidas.
En este tipo de exposiciones es frecuente la presencia de un moderador que presenta a las personas que van a intervenir, pregunta, dirige, reconduce la situación cuando se salen del tema tratado, favorece la intervención, por igual, de todos los reunidos y el respeto y la cordialidad entre ellos.
Se incluyen dentro de la exposición oral colectiva: la mesa redonda, la puesta en común sobre algún tema y el debate.
CARACTERÍSTICAS DEL BUEN ORADOR
Aunque la exposición oral puede hacerse a través de la lectura, es preferible que se haga de forma directa, mirando al público, para poder observar sus reacciones.
El orador ha de lograr superar la timidez; controlar los nervios y sus gestos; hacer una exposición pausada, ni muy rápida ni excesivamente lenta; modular la voz, dándole el volumen y el tono adecuados; articular correctamente los sonidos, dar la entonación precisa a las frases, hacer las pausas necesarias, evitar muletillas y repeticiones...
La conjunción y la interjección
La mayoría de las frases que decimos contiene alguna conjunción, y las interjecciones son casi imprescindibles en el lenguaje hablado. Sin embargo, a veces, pasan casi inadvertidas y muy a menudo no les concedemos la importancia, que, como cualquier otro tipo de palabras, tienen. Con las conjunciones relacionamos palabras, sintagmas u oraciones. Con las interjecciones expresamos sentimientos de asombro, sorpresa, miedo, dolor, etc.
LAS CONJUNCIONES
1. Forma
Son palabras invariables, que, dependiendo de su forma, pueden ser de dos tipos:
• Simples: ni, mas.
• Compuestas. Se forman por la unión de dos palabras: aunque (aun + que), sino (si + no), o bien pueden ser locuciones conjuntivas, grupos de palabras que han perdido su significado primitivo y se han convertido en nexos: a pesar de, así es que, etc.
2. Función
Las conjunciones enlazan y relacionan palabras, sintagmas u oraciones.
3. Significación
Establecen una relación de coordinación o subordinación entre los elementos que enlazan. Cuando las conjunciones unen palabras o sintagmas, la relación suele ser de coordinación (Es aconsejable comer fruta y verdura todos los días); si unen oraciones, puede ser de coordinación (Cuando llegue a casa, haremos la compra o limpiaremos la casa) o de subordinación (El profesor esperó para que pudieran hablar con él).
4. Clasificación
Coordinantes. Los elementos que unen son de la misma categoría (palabras, sintagmas, frases) y tienen sentido independiente: Me gusta tomar el sol en la playa, pero prefiero bañarme en la piscina.
Subordinantes. Relacionan una oración con una palabra u otra oración, indicando que depende de ella y la complementa: Te perdonó a pesar de que estaba muy enfadado.

Copulativas: suman o enlazan elementos.
y, e (cuando la palabra siguiente comienza por i o hi), ni.

Disyuntivas: introducen una oposición o diferencia entre dos cosas entre las que tenemos que elegir.
o, u (cuando la palabra que le sigue empieza por o).

Distributivas: relacionan reiterativamente dos términos que se dan como opciones.
ya ... ya, bien ... bien

Adversativas: conectan oraciones entre las que se expresa una oposición o contrariedad.
mas, pero, aunque, sino

Explicativas: introducen una aclaración a lo dicho anteriormente.
es decir, o sea, a saber, esto es

Completivas: introducen oraciones sustantivas.
que

Causales: preceden a oraciones en las que se explica algo.
porque, ya que, puesto que, supuesto que, pues, como, etc.

Consecutivas: introducen oraciones que expresan una consecuencia.
luego, conque, pues, por consiguiente, así pues, así que, etc.

Finales: anteceden a oraciones que explican para qué el sujeto realiza algo.
para que, a fin de que, con el fin de que, a que, que, con vistas a que, etc.

Condicionales: introducen una condición para que se cumpla lo expuesto en la oración principal.
si, con tal de que, siempre que, en el caso de que, a menos que, a condición de que, etc.

Concesivas: preceden a oraciones que presentan una objeción u obstáculo a lo expresado en la oración principal, sin impedir su realización.
aunque, a pesar de que, aun cuando, si bien, bien que, etc.

De lugar: introducen oraciones que implican una noción espacial.
donde, adonde

Temporales: preceden a oraciones que expresan tiempo.
cuando, mientras, antes (de) que, después de que, etc.

Modales: introducen oraciones que explican el modo en que se realiza la oración principal.
como, según, de modo que, tal y como, etc..

Comparativas: conectan elementos entre los que se establece una relación de superioridad, igualdad o inferioridad.
más ... que, mayor ... que, mejor ... que, tanto ... cuanto, tan(to) .. .como, así ... como, menos ... que, menor ... que, peor ... que.

LA INTERJECCIÓN
1. Forma
Son palabras invariables que, por su significado, por las ideas que expresan, aparecen entre signos de exclamación.
Pueden ser de tres tipos:
• Propias. Palabras que siempre se usan como interjecciones: ¡Ah!, ¡Ay!
• Impropias. Palabras o frases que utilizamos a veces como exclamaciones, pero que normalmente no lo son: ¡Alto!, ¡Demonios!, ¡Hombre!, ¡Naranjas de la China!, ¡Qué remedio!
• Onomatopeyas. Palabras que imitan distintos sonidos: ¡Pum!, ¡Miau!, ¡Chas!
En ocasiones, una interjección puede usarse repetida para recalcar una idea, como ¡Ja, ja, ja!, que expresa risa, burla o incredulidad.
2. Función
Las interjecciones funcionan como oraciones independientes.
3. Significación
Con ellas expresamos emociones o sentimientos, de alegría, dolor, sorpresa, enojo, deseo, repugnancia, cansancio, etc., o imitamos ruidos: ¡Ajá!, ¡Digo!, ¡Maldición!, ¡Ojalá!, ¡Puaf!, ¡Uf! ¡Zas!, ¡Zasca, ¡Uaaah!, ¡Cloc!; intentamos llamar la atención de los demás: ¡Psss...!; aplaudimos o incitamos a alguien para que haga algo: ¡Bravo!, ¡Olé!, ¡Chitón!, ¡Aire!, ¡Ánimo!, ¡Aúpa!; saludamos a alguien o nos despedimos: ¡Hola!, ¡Adiós!, ¡Chao!

Idioma Español 1er año - El sustantivo

El nombre
Al nacer nos ponen un nombre con el que nos identificamos y al que respondemos cuando nos llaman. Las cosas existen para nosotros porque las podemos nombrar. El nombre o sustantivo sirve para referirnos a las personas, a los animales y a las cosas.
LA FORMA DEL NOMBRE
Un nombre o sustantivo está formado por:
• un lexema o raíz, que indica su significado;
• unos morfemas obligatorios: de género (masculino o femenino) y número (singular o plural);
• unos morfemas optativos: prefijos y sufijos.

EL GÉNERO DEL NOMBRE
El género es una marca gramatical que señala si el nombre es masculino o femenino. Delante de un sustantivo masculino pueden aparecer los artículos el y los; delante de un sustantivo femenino, la y las. En los seres animados el género suele coincidir con el sexo de estos.
Para indicar el género del nombre usamos:
Una terminación para el masculino y otra diferente para el femenino:
• -o/-a: gato-gata, chico-chica.
• -e/-a: infante-infanta, monje-monja.
• -ø/-a: colegial-colegiala, león-leona.
Terminaciones especiales para el femenino:
• -esa: conde-condesa, príncipe-princesa.
• -isa: sacerdote-sacerdotisa, profeta-profetisa.
• -ina: gallo-gallina, rey-reina.
• -triz: actor-actriz, emperador-emperatriz.
Palabras distintas o heterónimos: papá-mamá, hombre-mujer, caballo-yegua.
Sin embargo, a veces la oposición -o/-a no indica género, sino que:
• Diferencia significados: cochero-cochera, gramático-gramática.
• Distingue el tamaño o la forma: cuchillo-cuchilla, anillo-anilla, río-ría.
• Establece una diferencia entre el árbol y su fruto: manzano-manzana, ciruelo-ciruela.
Casos especiales
Un sustantivo puede terminar en -o y no ser masculino: mano, foto, moto, o terminar en -a y no ser femenino: patriarca, papa.
Existen sustantivos que son masculinos o femeninos por etimología, dependiendo de su origen, o por tradición. Así, son masculinos los nombres de los días de la semana, los meses, los colores, los ríos, los lagos, los mares y los océanos, y son femeninos los de las letras, las ciencias o las islas: el martes, el Atlántico; las matemáticas, las Caimán. Estos son otros ejemplos: sabor, aceite, purgante, frutal; pandilla, tribu, amabilidad, timidez.
Algunos sustantivos tienen la misma forma para los dos géneros, por lo que tenemos que diferenciarlos:
• Añadiendo el artículo el o la: astronauta, mártir, conserje.
• Empleando, junto al sustantivo, la palabra macho, para el masculino, o hembra, para el femenino, en los nombres epicenos (nombres que, con un solo género gramatical, designan seres de ambos sexos): jilguero, pulga.
Se dice que un nombre es ambiguo cuando se emplea como masculino o como femenino, y, por lo tanto, podemos elegir entre ambas formas: el mar-la mar, el interrogante-la interrogante, el calor-la calor.
Existen sustantivos cuyo significado es diferente dependiendo del artículo que lleven delante: el cólera-la cólera.
Por último, hay que hacer referencia a los nombres colectivos, que son aquellos que, en singular, se refieren a un grupo de cosas, animales o personas: el rebaño, la arboleda, el populacho.
EL NÚMERO DEL NOMBRE
El sustantivo presenta dos números: el singular y el plural.
Utilizamos el singular para referimos a un solo ser o cosa: cachorro, tortuga, tortilla, y el plural, para nombrar a varios: delfines, libros, zapatos.
Los nombres o sustantivos que van precedidos por los artículos el o la son singulares; los que llevan delante los o las son plurales.
Para indicar el número plural de un nombre:
• Añadimos una -s si el singular termina en vocal: lapicero-lapiceros, sofá-sofás, carne-carnes, capó-capós, menú-menús.
• Añadimos la terminación -es si el singular termina en consonante: pañal-pañales, balcón-balcones.
Pero hay algunas excepciones:
• Los sustantivos que en singular terminan en -í o -ú hacen el plural añadiendo -es: jabalí-jabalíes, rubí-rubíes, bantú-bantúes.
• Los sustantivos terminados en -s o -x en singular, si su acentuación es llana o esdrújula, no cambian de forma en el plural: el martes-los martes, la crisis-las crisis, el dúplex-los dúplex.
• Cuando un sustantivo termina en -y, hace su plural añadiendo -es: ley-leyes, rey-reyes, excepto jersey-jerséis.
Además, hay nombres que solo se utilizan en singular: tez, cenit; o solo en plural: albricias, alicates. Otros se usan indistintamente en singular o plural para referirse a un solo objeto: tijera-tijeras, pantalón-pantalones.
En ocasiones, la -s diferencia significados: el celo-los celos, la víspera-las vísperas.
MORFEMAS OPTATIVOS DEL NOMBRE
Algunos sustantivos pueden llevar distintos afijos que modifican su significado; si aparecen delante del lexema se denominan prefijos: superabuelo, desconfianza, y sufijos, si van detrás: librero, asturiano, niñez.
LA FUNCIÓN DEL NOMBRE
El nombre es el núcleo del sintagma nominal porque es la palabra más importante de éste. Puede ir acompañado de:
• un determinante: la luna, tu cartera, algún caramelo;
• un adjetivo calificativo antepuesto o pospuesto: hermoso día, comida salada;
• otro sustantivo: mi amiga María, el hombre lobo;
• un sintagma nominal o preposicional: Barcelona, la Ciudad Condal; bolso de mano;
• una proposición adjetiva: los patines que me he comprado son pequeños.
El nombre puede realizar cualquier función sintáctica: sujeto, complemento directo, complemento indirecto, atributo, aposición, complemento agente, etc.
LA SIGNIFICACIÓN DEL NOMBRE
El sustantivo sirve para nombrar a seres, ideas o cosas que existen en la realidad o en nuestra imaginación: mariposa, hada, belleza, Dios.
CLASES DE NOMBRES
Según su significado, el sustantivo puede ser:
Común. Nombra seres u objetos de la misma clase o con iguales características: lapicero, botón.
Propio. Indica la individualidad de un ser o una cosa frente a los de su misma especie: Encarna, Guadalquivir. Cuando se refiere a una persona, se llama antropónimo; si se refiere a un lugar geográfico, se denomina topónimo.
Concreto. Designa a aquellos seres o realidades con existencia real o imaginaria: oveja, bruja, robot.
Abstracto. Designa una cualidad, un concepto o un estado que no podemos percibir por los sentidos si no es asociado a personas, animales o cosas: blancura, virtud, libertad.
Individual. Indica un solo ser: pájaro, cerdo, huevo.
Colectivo. Designa a un conjunto de animales o cosas de la misma especie: bandada, piara, docena.
Contable. Nombra seres o cosas que podemos contar: coche, televisión, cartera.
No contable. Nombra realidades que no se pueden contar: aceite, vino, arena.

Idioma Español 1er año - El artículo

El artículo
Cuando un nombre o sustantivo aparece sin determinantes, nos imaginamos algo abstracto, que solo existe en nuestra mente (libro); pero cuando encontramos ese mismo nombre acompañado por un antecedente, como puede ser un artículo, se convierte en algo concreto y cercano a nosotros (el libro).
FORMA DEL ARTÍCULO
Los artículos pueden ser determinados o indeterminados. Los primeros se utilizan cuando el sustantivo al que acompañan nos es conocido (la deportista); el segundo, cuando nos es desconocido (una deportista). Partiendo de esta clasificación, el artículo presenta las siguientes formas:

masculino femenino neutro
singular el la lo
plural los las

FUNCIÓN DEL ARTÍCULO
El artículo es un determinante que acompaña a un sustantivo, informando por anticipado de cuál es el género y el número de éste: el balón, la canasta, los espectadores, las amigas.
Si va delante de otras palabras que no sean sustantivos, hace que estas funcionen igual que si lo fueran; es decir, las sustantiva. Amarillo e infeliz, por ejemplo, son dos adjetivos, y sí es un adverbio; pero si les ponemos delante un artículo, se convierten en nombres o sustantivos: el amarillo, la infeliz; le dio el sí.
Cuando el artículo el lleva delante las preposiciones a o de, se contraen y dan lugar a los artículos contractos al o del. Estos siempre forman parte de un sintagma preposicional: mañana saldremos al campo; la puerta del colegio está cerrada. Al hacer un análisis sintáctico, cada uno de los elementos que componen un artículo contracto se debe analizar por separado: la preposición es un enlace; y el artículo, un determinante.
SIGNIFICACIÓN DEL ARTÍCULO
El artículo no tiene por sí mismo ningún significado.
Como ya hemos dicho, utilizamos el artículo determinado cuando el sustantivo al que acompaña nos es conocido: el colegio, la plaza, los columpios, las mochilas.
El artículo indeterminado lo usamos cuando el sustantivo nos es desconocido: unas gafas, un país. En ocasiones su significado es idéntico al de un determinante indefinido o numeral: deme un periódico, no dos.
Algunas observaciones sobre el artículo
El artículo es necesario cuando el sustantivo va en singular; sin embargo, podemos prescindir de él si el sustantivo es plural: decimos leí un libro y no *leí libro, pero tan correcto es decir: leí libros como decir: leí unos libros.
Cuando la palabra que sigue al artículo es un sustantivo femenino, en singular, que comienza por a o ha tónicas, es decir, acentuadas, la forma del artículo que hemos de poner es el o un: el agua está fría; un hada le dio con su varita mágica. Pero si entre el artículo y el sustantivo ponemos un adjetivo, o utilizamos el sustantivo en plural, la forma que hemos de elegir es la femenina: la fría agua; unas hadas.
En español no se considera elegante, sino vulgar, utilizar el artículo delante de un nombre propio de persona: Pepa, Juana; pero no *la Pepa ni *la Juana.
Si el nombre propio está formado por el artículo el seguido de un sustantivo, como El Mundo, El Cairo, etc., y debemos poner delante las preposiciones a o de, estas no se unen al artículo para formar el contracto: la noticia la he tomado de El Mundo; en verano voy a El Cairo.