Grayas
Las
Grayas o
Greas (en
griego antiguo Γραῖαι
Graĩai, ‘viejas’) eran deidades preolímpicas, tres hermanas (algunas versiones cuentan dos) hijas de
Forcis, uno de los aspectos del ‘anciano hombre del mar’ (
halios geron), y
Ceto, por lo que se cuentan entre los
Fórcides
(siendo a veces consideradas deidades marinas, personificaciones de la
espuma del mar). Las Grayas nacieron ya ancianas y con cabellos grises,
aunque los poetas las designaban a veces eufemísticamente como
«hermosas», y fueron haciéndose más y más viejas.
Sus nombres eran
Dino (‘temor’, la anticipación del horror),
Enio (‘horror’, la «Destructora de Ciudades» que tenía una identidad separada de sus hermanas) y
Pefredo o
Penfredo
(‘alarma’). Como otros conjuntos de viejas brujas de los niveles más
antiguos de las mitologías germánicas y nórdicas, tenían un solo ojo y
un único diente para todas, que compartían y usaban por turnos,
durmiendo las dos a las que no les toca. Vivían en una cueva situada muy
lejos hacia el
ocaso, en un lugar donde siempre era de noche.
Las Grayas pueden ser comparadas con las tres hilanderas del
destino (las
Moiras), las
Nornas noreuropeas, o con la diosa báltica
Laima y sus dos hermanas.
Mito
Las Grayas sólo aparecen en una leyenda, la de
Perseo. Cuando el héroe fue a matar a
Medusa halló primero a las Grayas, que eran las guardianas del camino que llevaba a sus hermanas, las
Gorgonas.
Perseo les robó el ojo cuando lo pasaban de una a otra y así dejó
dormidas a las tres, pudiendo continuar con su camino. Se cuenta que
arrojó el ojo al lago
Tritonis. Otra versión del mito cuenta que las Grayas tenían un
oráculo y sabían la forma de matar a la Gorgona, consistente en lograr de unas
ninfas unas sandalias aladas, una especie de alforja llamada
kibisis (donde guardar la cabeza de la Medusa) y el casco de invisibilidad de
Hades. Perseo, informado por
Hermes y
Atenea
de que las Grayas sabían esto, les robó el ojo y el diente,
obligándoles así a revelar el secreto (algunas fuentes cuentan que
también les amenazó con su espada) y dónde podía encontrar a las ninfas.
Una versión diferente decía que estas le entregaron tales tesoros para
cumplir con su labor de matar a la gorgona. También se dice que
Tánatos, la muerte, les robó los amuletos para hacerlas buscarlos locamente porque creían que sin ellos eran mortales.
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